Laboratoires Expanscience
A A A
Imprimer

Influye del sexo en la aparición de estas enfermedades

  • share on facebook
  • share on twitter
  • send this page to a friend

En la mujer, la osteoartritis presenta algunas especificaciones que es importante conocer bien, aunque sólo sea para evitar algunos factores de riesgo de comportamiento… ¡a veces muy femeninos!

¿Es más frecuente la Osteoartritis en las mujeres que en los hombres?

La frecuencia de la osteoartritis aumenta con la edad en ambos sexos. En la mujer, la osteoartritis es rara antes de la edad de 45 años, pero su frecuencia aumenta considerablemente tras la menopausia (45-55 años). Se estima que la osteoartritis, especialmente la osteoartritis de la mano y la rodilla es aproximadamente dos veces más frecuente en la mujer que en el hombre.

La osteoporosis también es más frecuente tras la menopausia.
¿Favorece, por lo tanto, la osteoartritis?

No. Efectivamente, la osteoartritis y la osteoporosis son dos patologías frecuentes en las mujeres tras la menopausia. Sin embargo son dos enfermedades independientes y distintas: la osteoporosis, enfermedad del hueso, es una desmineralización por aumento de la reabsorción ósea, mientras que la osteoartritis es una enfermedad articular.

Por un motivo aún desconocido, estas dos enfermedades se dan raramente en una misma persona. Por ejemplo, la coxOsteoartritis es rara en las mujeres víctimas de una fractura del cuello femoral. También se ha demostrado un fenómeno más curioso: la osteoartritis digital es rara en las mujeres que padecen compactaciones vertebrales de origen osteoporótico.

¿Por qué aumenta la osteoartritis tras la menopausia? ¿Se trata de un fenómeno hormonal?

osteoartritis tras la menopausia

Por supuesto, el aumento de la frecuencia de la osteoartritis tras la menopausia ha atraído la atención sobre una posible influencia de la impregnación hormonal, especialmente por los estrógenos, y más teniendo en cuenta que se ha demostrado la presencia de receptores de estrógenos en el cartílago.

Los estudios realizados en este ámbito han dado, sin embargo, resultados contradictorios. Algunos estudios indican que los estrógenos aumentan (en volumen) la cantidad de cartílago articular; curiosamente, otros estudios sugieren que la carencia estrogénica, que favorece la osteoporosis, sería un factor protector de la osteoartritis.

¿Consigue, el tratamiento hormonal sustitutivo propuesto a las mujeres
tras la menopausia, prevenir la osteoartritis igual que previene la osteoporosis?

El tratamiento hormonal sustitutivo tiene el objetivo de paliar la carencia estrogénica caracteística de la menopausia. Una amplia encuesta epidemiológica realizada en Estados Unidos, en la ciudad de Framingham, no ha mostrado ninguna modificación significativa de la frecuencia de la gonartrosis en las mujeres que toman un tratamiento hormonal sustitutivo.

Los estudios más recientes indican que este tratamiento no tiene ningún efecto protector, y que incluso podría favorecer la aparición de la osteoartritis. Los métodos utilizados en estos distintos estudios son muy diferentes, pero actualmente no hay ningún argumento que permita afirmar que este tratamiento tenga una función protectora contra la aparición o la progresión de la osteoartritis.

¿Se puede prevenir la osteoartritis en la mujer?

Se han identificado numerosos factores de riesgo de la osteoartritis, como por ejemplo la obesidad. Entre ellos, algunos se denominan “modificables” porque están vinculados al estilo de vida, y especialmente los hábitos alimentarios.

¿Cuáles son los factores que favorecen la osteoartritis en la mujer?

Las imágenes médicas por resonancia magnética han revelado que el volumen de cartílago articular es menos importante en la mujer que en el hombre, incluso teniendo en cuenta la diferencia de tamaño de las superficies articulares. Este fenómeno parece aún más marcado a partir de los 50 años.

Las deformaciones del pie, espontáneas y permanentes (hallus valgus por ejemplo) o provocadas, temporales, pero repetidas (utilización de zapatos con tacón alto) parecen conllevar un riesgo importante de gonartroris.

zapatos de tacón favorecen la gonartrosis

Elegantes y estilizados, los zapatos de tacón favorecen la gonartrosis…

Los zapatos de tacón modifican la dinámica normal del tobillo, e inducen aumentos y modificaciones de la repartición de las presiones ejercidas en la rodilla durante la marcha. Estos fenómenos de compensación, necesarios para mantener la estabilidad de la rodilla, podrían favorecer la gonartrosis, lo que explicaría que en ocasiones es bilateral en las mujeres.

En opinión de algunos, también es posible que los zapatos de tacón alto pero ancho provoquen los mismos fenómenos mecánicos que los tacones de aguja: podrían ser incluso más peligrosos, ya que como son más cómodos, se utilizan más a menudo.

Algunos factores favorecedores mecánicos sólo se encuentran en algunas culturas específicas. Se ha demostrado, sobre todo, que la posición frecuente y prolongada en cuclillas (posición de descanso tradicional en China) era un factor que favorecía la osteoartritis de la cadera. Además, en el norte de África, se ha constatado un aumento del número de gonartrosis (en comparación con Francia). Esta diferencia podría deberse a la posición del “loto sentado” (sentado en el suelo con las piernas cruzadas), que se utiliza más en estas regiones.

El exceso de peso favorece la osteoartritis aumentando la carga ejercida en las articulaciones de la cadera y la rodilla. Se trata de uno de los principales factores que favorecen la osteoartritis, aún más importante en la mujer que en el hombre, y más particularmente para la rodilla que la cadera.

¿Por qué es tan importante el exceso de peso?

Resulta fácil comprender que la obesidad cansa las articulaciones que trabajan en carga (cadera y rodilla) y que favorece la aparición de una osteoartritis por desgaste mecánico.

La obesidad se define médicamente como “un exceso de peso por aumento de la masa del tejido adiposo”. Hablamos de obesidad cuando la masa adiposa representa más del 25 o el 30 % del peso total en la mujer. Así pues, el índice de masa corporal (I.M.C.) es una relación (peso en kg.) / (Estatura en cm) 2 que expresa la corpulencia. Cuando es superior a 30, significa que hay obesidad.

La obesidad también puede agravar una osteoartritis ya existente, lo que se refleja especialmente en dolores más intensos en los pacientes artrósicos obesos que en los pacientes con un peso normal.

Un estudio reciente muestra que la relación entre obesidad y riesgo de osteoartritis comienza muy pronto en la vida. El análisis de los factores de riesgo que pueden potencialmente favorecer una coxOsteoartritis que justifique una prótesis total de cadera ha puesto de manifiesto un riesgo 2 veces más alto en las mujeres obesas, y 5 veces más elevado en las mujeres obesas desde la edad de los 18 años.

Una noción aún más intrigante y muy reciente, que concierne tanto a los hombres como las mujeres, es que el riesgo de osteoartritis vinculado al sobrepeso sería más elevado en las personas que nacieron con un peso escaso y que se volvieron obesas en la edad adulta.

Las relaciones entre el peso corporal y la osteoartritis aún son sutiles y podrían hacer intervenir una serie de fenómenos metabólicos, ya que la obesidad parece favorecer las osteoartritis de la mano…

La osteoartritis no siempre está vinculada a un exceso de peso, pero las relaciones entre la osteoartritis y la sobrecarga ponderal constituyen una excelente razón suplementaria para mantener un peso normal.

¿Existen formas de osteoartritis específicamente femeninas?

osteoartritis Heberden nudosidades
osteoartritis Bouchard nudosidades

No, pero algunas formas de osteoartritis son mucho más frecuentes en la mujer. A parte de la osteoartritis de la rodilla, se trata de la osteoartritis digital, más frecuente y más dolorosa que en sus formas masculinas.

Se trata de una osteoartritis de las articulaciones inter-falángicas distales (IFD) y proximales (IFP), que hacen aparecer, a este nivel, un aumento de volumen localizado, descrito bajo en nombre de nudosidades de Heberden (IFD) o de Bouchard (IFP).