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Osteoartritis: Tipos de cirugía

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Recordatorio relativo a la osteoartritis

Recordemos que la osteoartritis es, primeramente, una enfermedad degenerativa del cartílago que conlleva una inflamación responsable de los dolores, a diferencia de otras enfermedades reumáticas que son puramente inflamatorias (y que terminan en el sufijo “-itis”, como “artritis”). Por este motivo, todas las afecciones artrósicas de las articulaciones terminan en el sufijo “-osis” (como “gonartrosis”).

Normalmente, el líquido sinovial impide prácticamente cualquier fricción de las superficies articulares.

Durante el proceso de osteoartritis, el cartílago cambia primero de color y consistencia. Absorbe menos los golpes, luego se fisura, se erosiona, se vuelve más fino y puede incluso terminar desapareciendo. Al disgregarse, el cartílago degenerado puede producir una reacción inflamatoria de la membrana sinovial, provocando una reacción inflamatoria dolorosa y una secreción excesiva de líquido sinovial.

¿En qué casos está indicada la cirugía en la osteoartritis?

Podemos distinguir dos aspectos: la cirugía preventiva y la cirugía curativa

La cirugía preventiva

osteoartritis de la cedera

La cirugía preventiva permite restablecer condiciones mecánicas correctas en caso de anomalía de la articulación: luxación congénita de la cadera, genu valgum, genu varum, escoliosis,… que más tarde puede ser responsable de la formación de osteoartritis.

Luxación congénita de la cadera

La articulación de la cadera se compone de la extremidad superior del fémur (la cabeza del fémur) que encaja en la pelvis a nivel de una cavidad osteocartilaginosa: el acetábulo.

La verdadera luxación de cadera es muy rara al nacer. Lo que es frecuente es la "displasia congénita de cadera" o "cadera luxable", es decir, una cadera susceptible de luxarse al caminar si no se realiza ningún tratamiento preventivo.

La detección precoz, seguida del tratamiento apropiado impide la realización de una luxación y permite poner en su sitio la cabeza femoral dentro del acetábulo.

El pediatra que examina a un recién nacido o un bebé lactante siempre busca, de forma sistemática, la existencia de una cadera luxable, y la entrevista con los padres permite reconocer algunos factores de riesgo como:

  • Antecedentes familiares de luxación de la cadera.
  • Un origen geográfico favorecedor (Bretaña, Creuse, Auvernia, planicie del Po,...)
  • Un parto de nalgas
  • Una mala posición de los pies

La ecografía de las caderas ya es algo generalizado y puede efectuarse a partir de los 2 meses. Permite realizar un diagnóstico de cadera luxable sin que el bebé reciba radiaciones.
El examen radiológico se practica para confirmar una imagen ecográfica anormal hacia los 4 meses.

Tratamiento

En el recién nacido que tiene una cadera luxable, el tratamiento debe ser muy simple. Hay que mantener los miembros inferiores en flexión y los muslos separados durante los primeros meses de vida. De esta forma, la cabeza femoral va a colocarse en el acetábulo que podrá moldearse sobre ella.

Hay varias técnicas posibles de colocación de pañales y mantillas para que el bebé se mantenga en abducción, pero es necesario consultar al cirujano ortopedista para elegir una.

En los casos graves de luxación de cadera detectados tardíamente, es necesario realizar un tratamiento quirúrgico. Sólo su médico podrá evaluar la necesidad de este tipo de intervención.

Le genu valgum

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El genu valgum es una deformación de los miembros inferiores: en posición de pie y de frente, las rodillas están en contacto, mientras que los maléolos de los tobillos están separados uno de otro.

Sólo justifican una intervención quirúrgica los genu valgum muy importantes que persistan en la adolescencia. El tratamiento propuesto es, en este caso una epifisiodesis (fijación temporal mediante grapas) interna a nivel de la rodilla (fémur o tibia según la localización del valgum).

 

 

 

Le genu varum
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El genu varum se define clínicamente por la existencia de una distancia inter-condiliana superior a 3 cm, las rótulas están en el eje y los tobillos en contacto. Esta anomalía da una silueta de "cow-boy".

No es preocupante: El genu varum es fisiológico, cuando el niño empieza a caminar, y resulta más marcado cuando el niño pesa mucho y anda pronto. Normalmente desaparece hacia la edad de 18 meses o 2 años.

Cualquier genu varum que persiste tras la edad de 2 años y ½ es patológico. En ese caso hay que realizar un balance radiográfico de ambos miembros para encontrar la causa.

Una de las causas quirúrgicas que hay que buscar es la enfermedad de Blount. Se trata de una anomalía de la meseta tibial interna que se ve bien en las radiografías.

En este caso el tratamiento es a menudo quirúrgico y el genu varum es severo.

La escoliosis

La escoliosis es una deformación de la columna vertebral que conlleva una torsión del raquis (columna vertebral) y una deformación del torax, el abdomen y las zonas para-vertebrales (próximas al raquis).

Normalmente es idiopática (sin causa encontrada) pero puede complicar otras afecciones invalidantes (neurológicas o neuromusculares) que pueden agravar la minusvalía.

Independientemente de si la deformación es congénita o adquirida, o de que exista o no una debilidad muscular, la corrección puede obtenerse mediante una gimnasia correctiva intensiva y con la práctica de los deportes apropiados, como la natación, la utilización de un corsé ortopédico o de mantenimiento, o una o varias intervenciones quirúrgicas.

No hay que esperar que la kinesiterapia haga desaparecer completamente una curva escoliótica, sin embargo, es una ayuda indispensable en el tratamiento de la escoliosis, sean cual sean los otros tratamientos utilizados (reeducación postural, musculación con corsé, elongaciones).

La cirugía curativa

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La cirugía curativa (osteotomía, secciones musculares,…) resulta útil en ocasiones en ciertos casos de osteoartritis a nivel de la cadera y la rodilla.

En la rodilla, existen distintas posibilidades de prótesis:

  • La prótesis uni-compartimental entre fémur y tibia. Permite sustituir la superficie de la rodilla cuando un único lateral de la rodilla (interno o externo) está dañado por la osteoartritis. Presenta numerosas ventajas, pero al igual que en cualquier acto quirúrgico, requiere estrictos criterios de selección. Por lo tanto, conviene dirigirse a un cirujano especializado en la implantación de esta prótesis.
  • La prótesis total de deslice. Es la prótesis más normal y puede ponerse en cualquier rodilla.
  • Prótesis total de bisagra. Es la pionera de las prótesis y ahora sólo se utiliza en situaciones muy particulares.
  • Prótesis entre fémur y rótula (vínculo hacia los distintos tipos de prótesis de rodilla).Su indicación es excepcional en la osteoartritis aislada de este compartimiento de la rodilla. Es cierto que este desgaste es muy frecuente, pero en general se tolera muy bien porque no es la zona que lleva la carga de la rodilla. Los dolores son permanentes y se ven fácilmente acentuados por tensiones en la rótula (escaleras, cuclillas o trabajo de rodillas), pero la operación sólo está justificada en casos muy excepcionales. Por este motivo, esta prótesis es una de las menos corrientes, aunque la osteoartritis de la rótula es la más frecuente.

La escoliosis

No es una prótesis. Es una operación indicada cuando la osteoartritis afecta a un solo lado de la rodilla, bien el exterior (genu varum) o el interior (genu valgum). Si el cartílago del otro lado está en buen estado, la osteotomía corregirá el eje de la pierna para llevar el peso del cuerpo hacia el lado sano.

Este acto consiste en cortar y suprimir un saliente de la tibia, justo por debajo de la rodilla, en el exterior (genu varum) o en el interior (genu valgum), y solidarizar ambos extremos con placa y tornillo para restablecer el eje "normal" de la rodilla.

La principal ventaja de esta técnica es que se conserva la rodilla propia: ulteriormente una prótesis será tan fácil de implantar que en una rodilla operada por primera vez. Por lo tanto, será la solución que se privilegiará antes de los sesenta años. Sin embargo, es la menos aconsejada después de los 60 años o en caso de estado de salud frágil debido a la inmovilización prolongada que conlleva.