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Las articulaciones afectadas

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osteoartritis las articulaciones tocadas

La osteoartritis afecta, sobre todo, a las articulaciones que sostienen el peso del cuerpo, es decir, las de la cadera, la rodilla y la columna vertebral.

Algunas articulaciones no portantes, como las de los dedos y el pulgar, también pueden verse afectadas.
Es raro que otras articulaciones presenten lesiones debidas a la osteoartritis, excepto como consecuencia de un traumatismo (esguince, fractura,…) o un estrés inhabitual (gestos deportivos repetidos,…).

 

 

La rodilla

Es la localización más frecuente de la osteoartritis. Generalmente afecta a la mujer después de los 40 años. Los síntomas de la osteoartritis de la rodilla (también denominada gonartrosis) son:

El dolor artrósico
Los dolores de la osteoartritis pueden tener todas las intensidades, desde un nivel muy moderado, hasta un dolor insoportable. En general, se localizan en la zona artrósica, la zona interna o externa de la rodilla, pero a veces pueden no guardar una relación precisa con la localización artrósica, especialmente en la parte posterior de la rodilla (denominada "hueco poplíteo"). El dolor de la osteoartritis está vinculado, esencialmente, a la actividad, caminar, subir y bajar escaleras. Se ve incrementado por el sobrepeso y el transporte de cargas pesadas. Generalmente disminuye con el descanso, en posición sentada o tumbada. En ocasiones, puede estar acompañado de una inflamación y despertar al paciente durante la noche.

La hinchazón o derrame sinovial
La membrana sinovial de la rodilla, irritada por los desechos de cartílago y numerosos productos inflamatorios liberados durante la osteoartritis, acentúa la producción de lubrificante intra-articular denominado líquido sinovial.

En ocasiones, su volumen puede aumentar y causar una molestia importante, debido a la hipertensión que conlleva, en particular a nivel de la parte posterior de la rodilla. Cuando el derrame sinovial es importante, puede ser necesario realizar una punción.

La cadera

La osteoartritis de la cadera, también denominada coxOsteoartritis , es la segunda localización de la osteoartritis.

Normalmente aparece hacia los 60 años y se ve favorecida por el sobrecarga ponderal y los trabajos de fuerza. En algunas familias, también podemos encontrar un carácter hereditario. Los dolores de la coxOsteoartritis se sitúan según los casos en el pliegue de la ingle o de la nalga, y pueden ir por la parte delantera del muslo hasta la rodilla. En ocasiones sólo se siente el dolor en la rodilla.

Las osteoartritis secundarias, que pueden aparecer en el adulto joven, se deben a malformaciones, adquiridas o congénitas, de la cadera.

Estas malformaciones deben identificarse precozmente mediante radiografías, ya que pueden requerir el recurso a la cirugía correctiva, con un objetivo preventivo.

La mano

Esta localización predomina en la mujer durante la menopausia. Los factores de riesgo son genéticos, hormonales y micro-traumáticos.

Hay que distinguir la osteoartritis de los dedos de la osteoartritis del pulgar (la rizOsteoartritis).

La osteoartritis de los dedos
Generalmente afecta a las últimas falanges y su evolución es lenta. Normalmente, los síntomas consisten en una deformación inestética o un acceso doloroso. El principal signo es la aparición de nudosidades (abultamientos) en la última falange, que aparecen primero en el índice y el corazón y que pueden extenderse al resto de los dedos.

La rizOsteoartritis o osteoartritis del pulgar
Los dolores se sitúan en la base del pulgar. Están provocados por el hecho de pinzar o apretar. La osteoartritis del pulgar puede traducirse en una simple molestia para realizar los movimientos precisos, pero también puede provocar una rigidez articular. Al evolucionar, las lesiones pueden terminar en una deformación de la primera falange del pulgar (la articulación trapezo-metacarpiana se desplaza, los dos huesos de la articulación no están exactamente uno frente al otro).

La columna vertebral

La osteoartritis de la columna vertebral radiológica es frecuente, pero muy a menudo, no se traduce en ningún síntoma. Afecta a tres regiones de la columna vertebral.

La osteoartritis cervical
Es casi constante en las radiografías tras los 40 años. En ocasiones, se manifiesta en una rigidez de la nuca y algunos puntos dolorosos, acompañados de cervicalgias (dolor de cuello), que se pueden convertir en crónicas (dolor continuo superior a 3 meses), y crisis agudas, que resultan de varios factores desencadenantes.

La osteoartritis dorsal
Se manifiesta por dolores en la parte media de la espalda. También puede provocar dolores en el pecho. Así pues, los síntomas pueden ser: una dificultad para sentarse (el paciente se sienta de lado, sobre una sola nalga), un dolor al respirar o al tacto en la espalda.

La osteoartritis lumbar
Se trata de la localización raquidiana más frecuente. Los dolores están presentes todos los días, pero se incrementan durante las actividades o las posiciones estáticas prolongadas. La evolución puede terminar, a largo plazo, en una molestia al caminar, acompañada de dolores que desaparecen tras detenerse unos minutos.

Las otras articulaciones

El hombro
A menudo, la osteoartritis del hombro es una consecuencia de un traumatismo (fractura, etc.) o a una patología local.

Los codos
Esta osteoartritis es bastante rara. Se ve favorecida por los pequeños traumatismos repetidos, especialmente profesionales.

Los tobillos
En general, resulta de un traumatismo (une esguince grave o una fractura) pero también existen osteoartritis de tobillo primitivo.